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[Mesopotamia] - Aposentos de Nemrod

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Mensaje por Nemrod Jue Oct 13, 2011 7:36 pm

Todavía se encontraba completamente relajado, disfrutando plenamente de la vista. Pocas veces en los últimos días había tenido oportunidad de regocijarse con un escenario así, principalmente por las preocupaciones que lo agobiaban día a día. Seguía preguntándose porqué no podía tener más días como ese, aunque rápidamente, desde la ventana, vio claramente a la respuesta: Hester.

Observó que la mujer estaba siendo “escoltada” por una de las personas en las que más confianza tenía. Si debía suponer podía adivina que la chiquilla trataba de irse y el rubio fue a detenerla. Aunque no sabía para qué lo había hecho cuando era obvio que todos estarían mejor cuando esa inútil desapareciera.

Prefería que desapareciera de una vez que tener que seguir soportando sus berrinches de niña consentida. Él no era el rey, si lo hacía enfadar podría comenzar a tramar un plan para deshacerse de ella. Esos planes habían quedado en el olvido cuando su padre murió.

Antes tenía tiempo disponible para crear procedimientos contra Hester, y se habían vuelto una manera de entretenerse, aunque rara vez se concentraba en hacer algo para deshacerse de ella. Era como si se hubiera convertido en un juego el hacerla irritar, y a veces había hecho cosas inofensivas tan sólo para verla molesta: como pedirle a los sirvientes que le dieran fruta podrida y dejan alguna que otra plaga en su habitación, que aunque detestables no resultaban ser una amenaza para la vida de nadie.

Estaba a la espera de que aparecieran frente a él, ya que estaba seguro de que ahí es a donde planeaba llegar Nick junto a la señorita rebelde. Seguramente ya le había dicho el cuento de “me siento como un ave enjaulada” o una estupidez similar.
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Mensaje por Nicholas Lux Dom Oct 16, 2011 7:40 pm

El rubio se adentro de manera rapida a los aposentos de Nemrod, este ultimo lo esperaba inmutable mas debido a que Nicholas se encontraba aburrido decidio crear un ambiente de incomodidad entre ambos, de forma que hablo antes de la llegada de Hester quien caminaba detras de este. -Vaya Nemrod, esperabas ansiosa a tu futura mujer... Hasta podria decir que tu rostro emana ternura...- El semblante de este cambio rapidamente en respuesta a tales palabras, justo lo que el joven Lux deseaba. La chica de cabello azul entro a la habitacion y se encontro con el rostro alterado de su prometido, tuvo una que otra reaccion a esto pero Nick no se detuvo a apreciarla debido a que tenia otros asuntos a tratar. -Sabes, Nem... Estoy cansado de esta "hermana" no me convence para nada, me llena de colera solo saber que esta es "ella"... Por cierto, la traje porque ella no "puede" abandonar este lugar...- La fuerza se aplico en la ultima parte, especialmente en la conjugacion del verbo poder, el tono y mirada del ojispurpura denotaban una seriedad que actualmente ninguno de los presentes podria comprender.

Ya dentro del cuarto, el joven Lux se movio hasta uno de los muebles y alli se propuso descansar, tenia mucho que explicarle a Nemrod y ademas, la chica deseaba escuchar de la voz de su amado que todo lo que Nick dijo era cierto. -Nem... Debemos hablar...- Hubo una pausa que quizas aparento ser interminable, pausa que el rubio utilizo para fijar sus ojos en la mujer. -Los tres...- tras decir esto, su voz se apago completamente, sus ojos se cerraron y un suspiro se libro de su cuerpo, era tiempo de meditar y hacer uso adecuado de las palabras, todo lo que se comentara seria sumamente elemental en el futuro de aquel disparatado trio. -De verdad esto es lo que quieres de nosotros?... La verdad no entiendo...-
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Mensaje por Hester Mar Oct 18, 2011 2:55 am

Arriesgándose a todo por estar a solas con Nemrod seguía a Lux apretando la empuñadura de su espada de manera libre, delatando la forma bélica en cómo se dejaba llevar por la situación la joven optó por mantener su rostro en alto, ya a esas alturas debían de saber la disputa que existía entre ambos hijos.. cosa que no le avergonzaba en absoluto. Estando a dos pasos del rubio fue tentada con la idea de atravesar su corazón por la espalda y deshacerse de una carga menos que obstaculizaba su camino.

La hoja de ese metal clamaba por desahogar la frustración que experimentaba Hester, no importaba si tenía que atravesar a alguien vivo o muerto… deseaba descargarse con todo lo que lograba irritarla, incluso si su cuerpo debía de sufrir tal daño para librarse de semejante tormento.

Finalmente la puerta que jamás pensó llegar a cruzar era la de su hermano, renuente ante tal propuesta mordió sus labios arrepentida de pedir semejante reunión en dicho lugar. Quedando en la entrada aguardaba no porque le faltara el valor para acceder sino porque le causaba repulsión el tenerse que rebajar a conseguir respuestas de las personas menos indicadas. El diario lo decía todo pero aun existían cosas escritas que no llegaba a entender.


Cada día, cada noche que el regalo del cielo me fue encomendado a su cuidado parece recobrar fuerza bajo mis instrucciones. Pero he aquí una tarea que no puedo cumplir, si bien se le ha educado como me fue indicado no he tenido el valor suficiente de revelarle lo que su verdadera naturaleza esconde, la cobardía de mi corazón me ha llevado a este punto de que no podré continuar el seguir siendo su guardián, jamás me he visto como tal y por ello he pecado… he pecado contra todas las fuerzas existentes de este mundo con el único hecho de mantener este obsequio a salvo.


Recapitulando cada segmento a la perfección Hester quedaba bajo el umbral esperando encontrar una clave, algún pequeño indicio de dar la vuelta y revelar el hecho ella misma o como siempre habría creído… que el fanatismo y la creencia estaba por sobre todas las cosas, rebasándola incluso a ella misma. En un impacto por demás incomodo la chica volvió atraída por la sutileza de Lux, invitándola a entrar y proceder con lo que esperaba, dando un paso hacia adelante arrojaba la puerta dando un fuerte golpe.

El tiempo se detuvo en un hechizo al contemplar el semblante de Nemrod, su calma parecía alterarla pero más que eso era el hecho de compartir un mismo espacio. Algunos metros los separaban y aun así parecían ser los suficientes para sentirse amenazada, la muerte de Mizraim marcó en ambos un abismo entre los dos, nada podría arreglar la situación ni mucho menos las palabras del difunto rey que debía compartir una pizca de gloria con sus antepasados. Para una mujer que no creía ni profesaba algún tipo de fe podía arrebatar el hecho de dedicarle respeto a su tutor.

Sigilosa paseaba a través de la habitación, su capa turqueza de satín se movía al contorno de su silueta descubriendo a la vista su arma, indicándole que las tonterías de cuando fueron niños finalizaban al confrontarse por primera vez después de tan trágico suceso.

Mizraim era la clase de hombre que mediaba las cosas con sabiduría en su reino y no solo en ello sino también practicaba como mediador en la rivalidad de ambos hijos, su ilusión de mantenerlos en una unión no debía ser la idea más errónea pues para un padre no existía dicha y orgullo más grande que conseguir la paz acompañada de la prosperidad para con su pueblo. Más la realidad de las cosas hicieron ver la preocupación en sus ojos cuando Hester deliberadamente rechazó a Nemrod.


Hijo mío… mi legado como rey y mi derecho como hombre para vivir en esta era finalmente han culminado; el tiempo jamás será grato con la vida de un mortal, no para aquellos que poseen una pobre misión. Sé que cometí el error de no acogerte con el verdadero amor que un padre debió colmar a un hijo, pero tras ello respondiste con valía mi querido Nemrod.

Hice lo que pude… no me arrepiento…

Cada paso del que fui testigo me hicieron sentir orgullosos pero también me hicieron ver la condena que portaba. Deseé darles una vida que no podían obtener ni merecer de mí, es por ello Nemrod que no sucederás mi posición en el trono…

Este acto no merece la gloria de la que una vez me jacté, protegiendo inútilmente el reino de la escoria que se hace llamar Roma. Mis creencias me hicieron ver las consecuencias que he acarreado estos dieciséis años, estas mismas que estuvieron por dejarme completamente a merced de la soledad pero no por ello me avergüenzo, me despido con la cara en alto.

...-Hester aguardo a la reacción del futuro rey, eso si el contenido del diario era revelado por la joven más las palabras de su padre sonaban con culpa y a la vez este se manejara con toda la misericordia del mundo. Compartía con desagrado la idea de tener que hablar, mucho más cuando alguien no perteneciente a la familia haya sido protegido con el mismo cuidado que Hester. Nunca se sintió celosa por la falta de atención de su hermanastro, nunca le intereso la extraña forma con la que le seguía ciegamente pero si le generaba curiosidad.

¿Por dónde empezar?, solo parecía confundida en una historia de nunca acabar. En un acto de prudencia giró su espada clavándola en el suelo, la hoja pasaba limpiamente para tambalearse por la fuerza con la que fue impactada. Tenían que hablar pero más que nada era ella la que tomaría las riendas de la conversación tal y como acostumbraba, adentrando su brazo derecho entre sus ropajes exponía el diario de Mizraim arrojándolo con desdén a la cama del príncipe.


Y me da que comenzaré yo… supongo que tenías noción de que nuestro padre.. mmpphhff disculpa… TU padre -haciendo una pausa poco alentadora prosiguió con rebeldía- llevaba un diario con el fin de que sus memorias fueran preservadas intactas por los escribanos y que la historia de Mesopotamia se ensalzara como dictan las costumbres.

Bien, está claro que no te daré una lección de historia Mizraim te instruyó mucho mejor que yo para cumplir con el cargo de dedicar tu vida a… estos.
-perfilando apenas su rostro dirigió su mirada en pos a la extensión de la vista que ofrecía del reino de Mesopotamia, llevaba su mano al broche de su túnica y desajustarla para liberarse de ese peso que la sofocaba- … pero tomándome la libertad te diste cuenta que un poco antes de nuestro encuentro lograste ver cómo había salido del pasillo donde el difunto rey descansaba aun en vida, bueno ahí descubrí su diario más hay algo que incluso una basura como Lux sabe y tal parecía tener noción de la existencia de este particular objeto, pero más aún… que el contenido que revela de sus últimas páginas sean del conocimiento de este extranjero.

Debo decirte que cuando lo trajiste como tu fiel consejero y amigo no me agrado en absoluto la idea, tanto que me tomé el atrevimiento de advertirle a Mizraim que sus intenciones no eran sinceras pues se notaba como con cada dulce susurro que embelesaba con su palabra tu cabezota te perdían… y daba lastima ver como esa figura que creí digna rival se humillaba con algo como eso. Tu dignidad cayó peor de lo que imaginé… pero lo ignoré todo mientras no se metiera en mi camino, te prometí que el día que el rey muriera desaparecería de tu vida.

Pero agradécele a esa cosa. En fin… no perderé tiempo el lidiar con la presencia de Nicholas, me importa poco, lo que me fastidia por completo es que se comporte como Mizraim tratándome como algo que no soy.

Nemrod… yo sé que no me veías como todos, es por eso que al menos soportaba tu presencia, porque me veías como una mujer o al menos como una persona. Ambos compartíamos la idea de que no era un ser mágico, ni mucho menos alguien que fue bendecido por los dioses o peor aún… una diosa encarnada. ¿Me dirás que incluso eso cambió en ti?.

Vine con la esperanza de que me dejaras ir tranquila o me dieras la oportunidad de cumplir mi palabra como acordamos pero ¿el diario?. ¿Qué debo de hacer para salir de este asqueroso desierto?...


Por ello.. por ello me tomé la libertad de escribir al menos algo de la verdad del que fui incapaz de revelarles en cara. La compañía de alguien te dará las respuestas Nemrod, tal como la presencia de Hester lo hizo conmigo, es por ello que espero cumplas mi último deseo… protegerla… protegerla de todo hasta que esté lista.

Ambos necesitan su apoyo y dejar atrás las diferencias que los marcaron como rivales, estoy consciente del peso que te dejo; sin embargo es por eso que te confío la tarea de concluir lo que yo no pude terminar. Es egoísta… pero llegará el momento mis hijos… sangre de mi sangre… carne de mi carne… es más de lo que puede esperar un padre.

No me vean como el rey de esta humilde nación, se los pido como el padre que cuidó y protegió a sus hijos.


___________________________________________

Off Rol: La parte que marca en citación son los fragmentos que poseía el diario del difunto rey Mizraim, espero que esto les sirva de ayuda para sus siguientes posts. Saludos Fiore~
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Mensaje por Nicholas Lux Vie Oct 21, 2011 4:44 pm

~Flashback~


Era una noche lluviosa, parecía que los dioses sufrían con la muerte de uno de sus terrenales guardianes, la habitación se hallaba en total penumbra cuando un haz de luz la ilumino casi en su totalidad por unos cuantos segundos, los suficientes como para permitir que una figura se adentrara en los cuartos y prestara visita tardía al moribundo rey. Los pasos de aquella silueta se mostraban seguros y ausentes de ruido o sentido, la persona parecía desvariar entre que hacer o cómo hacerlo mientras que sus ojos permanecían centrados en un propósito único, propósito que compartía con el soberano. –Esta noche has de morir, viejo amigo…- La palabras fueron dulces melodías a los oídos del anciano, no deseaba tales sucesos más saber que finalmente todo vería su fin y podría descansar de tan pesada carga que hubo sobrellevado por tantos años, su parte más primitiva y natural se hizo presente, una sonrisa, un suspiro y la paz en si misma lo llenaron, se encontraba eufórico ni siquiera pudo hablar, tan solo reir para sus adentros –Finalmente…- pensó antes de que su línea de ideas fuera interrumpida por nuevas palabras del visitante. –El tiempo es justo, espero que hayas cumplido con tu parte del trato, espero los hayas preparado bien… Debo admitir que me siento orgulloso de tu hijo, será un buen soldado algún día… Un digno rey, más sobre tu hija… A ella no he tenido la dicha de tratarla en los asuntos de importancia, confiare en tu criterio, confiare en tu responsabilidad como uno de los guardianes, confiare que esta lista como se hubo previamente escrito en los libros de lo eterno…-

El joven silencio sus palabras para escuchar la sinfonía de natura, un relámpago cayo desde lo alto e ilumino a todo el reino con su presencia, un hecho memorable en verdad, tanto poder, tanta luz, tanta belleza. Era casi imposible que se pudiera repetir en vida de aquellos que lo presenciaron o tuvieron aliento de sentirlo aun en sueños. La voz del muchacho volvió a sonar en contraste a la música de los dioses, esta vez se percibía un tono más oscuro pero a la vez, suave y apenado. –Caerá otro relámpago igual… Cuando lo haga, será tu último instante en este reino de los vivos, serás enviado al limbo mi buen amigo… Serás probado y hallaras entonces juicio, ruego por tu alma mas no soy tu juez o jurado… Que la paz sea contigo así como se te fue prometido…- Otro silencio por parte de los presentes, resalto al máximo las notas que se hallaban ocultas en la noche misma, este fue roto casi de inmediato puesto que al monarca no le quedaba mucho tiempo, lentamente la diestra del hombre se adentró en sus ropas y de allí libero un libro, un diario en realidad. –Me he tomado la libertad de crear este diario, con el habremos de guiar los últimos días de tus hijos, con esto habremos de completar el trabajo que se te fue encomendado y en tu ausencia deberá ser terminado… No hay tiempo ya, para que lo leas pero te aseguro yacen plasmados todos tus sentimientos… Te hemos vigilado, Mizraim y tu sacrificio ha sido tomado en consideración, solo debemos ver tu obra y serás libre, mi amigo… Libre en verdad-

El rubio se acercó hasta el lecho para presentar sus respetos últimos antes de presenciar el final de aquella vida humana, tras hacerlo y mientras sostenía miradas con el rey, los aires de la parca invadieron el cuarto, de repente y sin aviso, una luz opaco a la noche y la vida de aquel hombre se esfumo en un último suspiro, con una última mirada. –Paz…- Susurro, el chico sabía que debía hacer a partir de este momento, se movió hasta una mesilla que había cerca y abriendo el compartimiento secreto que la asimilaba a una caja fuerte, escondió o más bien, planto el falso diario del difunto, en el acto arrebato de ese lugar las palabras reales escritas por la mano de aquel hombre. Portando en su mano el diario real del soberano, cerrando el compartimiento y arreglando el cuarto para que su presencia fuese borrada de manera absoluta, se dignó a abandonar la habitación para que la noche hiciera de las suyas y el día presentara un nefasto amanecer para esas tierras.

~Fin del Flashback~

Estando en la habitación Lux se percató del pesado ambiente que existía entre los “hermanos” era obvio que no podían pasar mucho tiempo juntos cuanto menos casarse y ser leales el uno al otro, era más factible enfrentarlos en un combate a muerte donde el vencedor tomaría el trono y la gloria más esos actos barbáricos quedaron detrás no sin mencionar que eran de distinto sexo y debían comportarse a la altura de su título, como “Príncipe” y “Princesa”. De repente, Hester se deshizo del diario al lanzarlo sobre la cama, como quien no quisiera seguir luchando, como quien se hubo rendido al notar que la batalla estaba en todo sentido a su contra. Nicholas la observo de reojo, no solo era una niña insolente, malcriada, cobarde y consentida sino que también no tenía espíritu de lucha, era patético verdaderamente patético. –Tsk- Musito mientras se movía con velocidad hasta la cama y recogía el diario al tiempo que aquella mujer hablaba incansablemente sobre los deseos de su padre u otros disparates sin sentido verdadero.

-… pero tomándome la libertad te diste cuenta que un poco antes de nuestro encuentro lograste ver cómo había salido del pasillo donde el difunto rey descansaba aun en vida, bueno ahí descubrí su diario más hay algo que incluso una basura como Lux sabe y tal parecía tener noción de la existencia de este particular objeto, pero más aún… que el contenido que revela de sus últimas páginas sean del conocimiento de este extranjero-

Una ligera carcajada se libró del cuerpo de Nick mientras escuchaba esto, en cierta forma le divertían los adjetivos con los cuales la peli-azul se refería a él. En el proceso de escuchar tales acusaciones, se dedicó a pasar las páginas del diario con el propósito de buscar una que otra cosa que fuera de su interés, su mente estaba clara de lo que deseaba comunicar, lo conocía de memoria más necesitaba aparentar y vencer a la futura reina en su propio juego.

-Debo decirte que cuando lo trajiste como tu fiel consejero y amigo no me agrado en absoluto la idea, tanto que me tomé el atrevimiento de advertirle a Mizraim que sus intenciones no eran sinceras pues se notaba como con cada dulce susurro que embelesaba con su palabra tu cabezota te perdían… y daba lastima ver como esa figura que creí digna rival se humillaba con algo como eso. Tu dignidad cayó peor de lo que imaginé… pero lo ignoré todo mientras no se metiera en mi camino, te prometí que el día que el rey muriera desaparecería de tu vida.-

Una sonrisa se esbozó en su rostro mientras encontraba los párrafos que necesitaba mencionar, todo estaba surtiendo efecto, los caminos se habían enderezado de una forma ideal y cada cosa parecía realmente seguir su propio curso. El rubio aclaro su garganta y trago saliva además de remojar sus labios, todo esto preparándose para responder, para hablar y comentar las informaciones que hubo encontrado en el mismísimo diario del difunto soberano.

-Pero agradécele a esa cosa. En fin… no perderé tiempo el lidiar con la presencia de Nicholas, me importa poco, lo que me fastidia por completo es que se comporte como Mizraim tratándome como algo que no soy.-

La habitación se llenó de silencio, todos pensaron por un instante. Nick iba a empalarlo con sus palabras más callo y entonces Hester tomó las riendas del verbo nuevamente, el joven Lux era paciente y justo ahora, necesitaba de tales cualidades para que todo funcionara a la perfección.

-Nemrod… yo sé que no me veías como todos, es por eso que al menos soportaba tu presencia, porque me veías como una mujer o al menos como una persona. Ambos compartíamos la idea de que no era un ser mágico, ni mucho menos alguien que fue bendecido por los dioses o peor aún… una diosa encarnada. ¿Me dirás que incluso eso cambió en ti?.-

Otra sonrisa invadió el rostro del extranjero, las palabras de la chica realmente le divertían esta vez, no podía controlar sus risas por lo cual irrumpió la calma del cuarto con sus sonoras carcajadas, risas que más tarde logro dominar para escuchar las últimas declaraciones de la princesa y asi de una vez por todas, ser capaz de hablar para refutar todo cuanto aquella mujer conocia.

-Vine con la esperanza de que me dejaras ir tranquila o me dieras la oportunidad de cumplir mi palabra como acordamos pero ¿el diario?. ¿Qué debo de hacer para salir de este asqueroso desierto?...-

Habiendo marcado las hojas que deseaba visitar más adelante, Nicholas poso el diario sobre la cama y comenzó a aplaudirle a la oji-azul. –Brillante exposición de palabras, mi querida “reina”… He de suponer que pronto será la boda no? Tu amado te esperaba con ansias y obviamente tu cuerpo no puede controlarse ante su presencia… Están casi “destinados” a este vals- Una leve carcajada acompaño a las palabras para luego mostrar un semblante serio en el rostro. Con su siniestra busco el diario que permanecía cerrado sobre el mueble y sonrió al ver la parte que le interesaba. –Quizás, mi querida “hermana” deberías de prestar más atención a lo que lees, déjame ayudarte…- Tras decir esto, aclaro nuevamente su garganta, remojo sus labios y trago suficiente saliva como para sentirse a gusto e iniciar.

-“Cada día, cada noche que el regalo del cielo me fue encomendado a su cuidado…”… Habla de ti, pequeña despistada… Fuiste un regalo del cielo…- Paso algunas páginas en busca de otro fragmento que fuera de importancia y una vez lo encontró volvió a hablar fuerte y claro. –“Sé que cometí el error de no acogerte con el verdadero amor que un padre debió colmar a un hijo, pero tras ello respondiste con valía mi querido Nemrod”… Es más que obvio que su orgullo estaba con Nemrod y que su corazón estaba contigo Hester… Siempre fuiste su razón de ser… “la cobardía de mi corazón me ha llevado a este punto de que no podré continuar el seguir siendo su guardián, jamás me he visto como tal y por ello he pecado…”… Es obvio que debía protegerte pero su amor creció y se volvió tu padre, fallo en su cometido y cometido pecado contra el cielo que te envió, contra los dioses mismos…- Nick se silenció mientras buscaba uno que otro fragmento para continuar con su exposición de hechos irrefutables. -“es por ello que espero cumplas mi último deseo… protegerla… protegerla de todo hasta que esté lista… Ambos necesitan su apoyo y dejar atrás las diferencias que los marcaron como rivales, estoy consciente del peso que te dejo; sin embargo es por eso que te confío la tarea de concluir lo que yo no pude terminar.”… Naturalmente Mizraim fallo en su deber y le confía a su hijo, su aliado, el único en quien confía realmente, la tarea que se le fue encomendada hace tanto tiempo… La tarea de protegerte y de prepararte para tu destino…- El rubio volvió a hacer silencio mientras una sonrisa de ironía se mostró en las comisuras de sus labios. –Pides que te dejen libre, que la única persona que te considero normal te deje ir… Mas los deseos de su padre piden a gritos lo contrario… Que más prueba deseas? Dices que confiabas en tu rey mas no acatas sus palabras como ciertas… Es por ello Nem, que ella no puede abandonar este lugar, está destinada a completar su destino aquí… Bajo tu guía…-

Todos parecían sorprendidos por todo lo hablado anteriormente, en su interior Nicholas se regocijaba de que todo funcionara momentáneamente más necesitaba actuar rápidamente por lo cual hizo algo que quizás ninguno esperaba. –Iré a resolver un asunto referente a mi estadía en este palacio… Volveré en unos minutos- Confeso al tiempo que se giraba sobre sus pies y comenzaba a marcharse con el diario en mano, junto a la puerta se detuvo de repente y se giró de manera brusca. –Es cierto… Ya no necesitamos esto…- Dijo al tiempo que lanzaba el libro hacia la chimenea que adornaba la habitación del príncipe, el diario comenzó a quemarse de manera inmediata, como si el fuego estuviese siendo alimentado por una fuerza superior, acto seguido se marchó sin esperar la reacción o respuesta del duo que dejaba atrás.
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[Mesopotamia] - Aposentos de Nemrod Empty Re: [Mesopotamia] - Aposentos de Nemrod

Mensaje por Nemrod Dom Oct 23, 2011 3:50 pm

Aguardaba la llegada de ambos, quería que le dieran una explicación detallada de qué era lo que estaba haciendo. Le importaba poco Hester, pero si el rubio la había seguido algo debía traer entre manos. Los dos entraron en los aposentos del príncipe. El primero en hablar fue Nicholas, que además de mostrar su cara se tomaba la libertad de hacer pésimas bromas. Era de sobra sabido que a él no le interesaba en lo más mínimo contraer matrimonio con ella después de ese rechazo, especialmente cuando su padre había perecido y ya no existía nadie que lo obligara a cumplir con ese acuerdo.

Vigilaba en todo momento a la mujer y al arma que portaba. La creía tan capaz de intentar atacarlo. En el caso de Nemrod deseos de atravesarla con una espada no le faltaban, pero gozaba de un excelente control y un temple de hierro. Lo que ocurrió en su más reciente encuentro fue algo inesperado, no propio de él. El sólo tenerla cerca provocaba el querer estrangularla, que era bastante atípico ya que hasta aquel día había sido perfectamente capaz de ignorar su existencia.

Decía que no la podía marcharse porque el abandonar ese lugar no era admisible. Aquello plantó incógnitas en Nemrod, cómo a qué se refería su consejero. En lugar de interrumpir esperó a que terminase con lo que tuviera que declarar para así poder proceder. Lo tomó por sorpresa el escucharlo decir que los tres tenían que hablar. Hasta donde sabía no tenía nada de que hablar con Hester, si lo deseaba podía largarse y desaparecer. Si no había hecho algo hasta ese momento fue por temor a levantar sospechas, no era conveniente que la princesa desapareciera, primero había que esperar cierto lapso de tiempo para dar a conocer otra muerte en la familia real. Lo que menos necesitaba era que pareciera que él la asesinó para quedarse con el poder.

Observó cómo la princesa abandonaba su arma enterrándola en el suelo y después extraía otro objeto del bolsillo interior de su capa, el cual fue arrojado hacia su cama. -¿Qué es eso?- Preguntó, a lo que la joven respondió de forma altanera, como si en lugar de hablar con el príncipe estuviera dirigiéndose a Nicholas. En lugar de ordenarle callar se puso a escucharle.

TU padre llevaba un diario con el fin de que sus memorias fueran preservadas intactas por los escribanos y que la historia de Mesopotamia se ensalzara como dictan las costumbres.

Bien, está claro que no te daré una lección de historia Mizraim te instruyó mucho mejor que yo para cumplir con el cargo de dedicar tu vida a… estos.


Desde una muy temprana edad Nemrod había sido instruido para convertirse en rey, para ser el orgullo de su padre y hacer lo que estuviera en sus manos para mejorar las condiciones de vida de su gente. Era muy sensible en ese aspecto, sentía gran cariño por la gente de Mesopotamia, y por eso no le agradó para nada que Hester se refiriera a ellos como “estos”. Experimentó el deseo de abofetearla enfrente de Nicholas, pero nuevamente retomaba el control.

… pero tomándome la libertad te diste cuenta que un poco antes de nuestro encuentro lograste ver cómo había salido del pasillo donde el difunto rey descansaba aun en vida, bueno ahí descubrí su diario más hay algo que incluso una basura como Lux sabe y tal parecía tener noción de la existencia de este particular objeto, pero más aún… que el contenido que revela de sus últimas páginas sean del conocimiento de este extranjero.

Debo decirte que cuando lo trajiste como tu fiel consejero y amigo no me agrado en absoluto la idea, tanto que me tomé el atrevimiento de advertirle a Mizraim que sus intenciones no eran sinceras pues se notaba como con cada dulce susurro que embelesaba con su palabra tu cabezota te perdían… y daba lastima ver como esa figura que creí digna rival se humillaba con algo como eso. Tu dignidad cayó peor de lo que imaginé… pero lo ignoré todo mientras no se metiera en mi camino, te prometí que el día que el rey muriera desaparecería de tu vida.


Hacía un esfuerzo sobrehumano para no saltar encima de ella y arrancarle el rostro. Primero escucharla hablarle como si fuera un cualquiera y ahora se atrevía a decir que se humillaba al tenerle confianza a Lux y que su dignidad decayó. Con quien él hiciera amistad no era un asunto de su incumbencia. Además de que Nicholas era de utilidad, a diferencia de esa falsa princesa que tenía frente a él. Esperaba con ansias que cumpliera su estúpida promesa y se esfumara, ya encontraría una forma de explicarlo, pero si no se iba a pronto estallaría. Las manos del príncipe temblaban, manteniéndose siempre abajo.

Pero agradécele a esa cosa. En fin… no perderé tiempo el lidiar con la presencia de Nicholas, me importa poco, lo que me fastidia por completo es que se comporte como Mizraim tratándome como algo que no soy.

Nemrod… yo sé que no me veías como todos, es por eso que al menos soportaba tu presencia, porque me veías como una mujer o al menos como una persona. Ambos compartíamos la idea de que no era un ser mágico, ni mucho menos alguien que fue bendecido por los dioses o peor aún… una diosa encarnada. ¿Me dirás que incluso eso cambió en ti?.


No, eso no ha cambiado. Sigo pensando que eres común y corriente, tan corriente como las ratas. Una miserable rata que se aprovechó de la bondad de mi padre.- Respondió a regañadientes. Hasta que se calmara no podía decir más o un vocabulario más fuerte podría emerger de su boca.

Vine con la esperanza de que me dejaras ir tranquila o me dieras la oportunidad de cumplir mi palabra como acordamos pero ¿el diario?. ¿Qué debo de hacer para salir de este asqueroso desierto?...

-Puedes hacer lo que más te convenga… dudo que él quisiera que estuvieras aquí contra tu voluntad si es que te amaba tanto, ¿o no?- Dijo con tono concluyente mientras desviaba la mirada. -Deja de bromear Nicholas. Si he de casarme no será con ella, eso te lo puedo asegurar. Puede que sea el deseo de mi padre, pero creo que le estoy haciendo un favor.- Respondió ante la repentina intromisión de Lux, que nuevamente comenzaba a hablar de matrimonio. ¿En qué idioma le debía de decir que ni loco iba a casarse con ese ser? Debía haber una salida. Cierto era que Nemrod no podía ignorar la petición de su padre, pero por primera vez en su vida, después de haber hecho todo lo que su progenitor quería de él, sentía haber llegado al punto de decir “¿Qué hay de mí? ¿No importa lo que yo considero mejor?”.

Siguió escuchando a Lux, quien declaraba el contenido en las páginas del diario, sin entender realmente a qué quería llegar. Por más amigo que fuera ese asunto no le concernía, y por si fuera poco se había tomado el atrevimiento de arrojar el diario al fuego. Fue suficiente. –Sinceramente estoy cansado de ustedes dos. Si fuera cualquier otro día me tomaría la molestia de reaccionar como normalmente lo hago, pero estoy tan inestable que sería capaz de hacerlo trizas y mandarlos a ambos a ejecutar. Como lo han escuchado, estoy harto de escuchar tus quejas de niña mimada, Hester, y también estoy cansado de que te metas en mi vida Nicholas. Lo mejor sería que ambos se fueran juntos y se casaran, así podrían soportarse el uno al otro.- Sentenció, antes de que el extranjero saliera de la habitación usando una mirada fulminante para ver a la joven y al rubio. Aquella reunión había sido la gota que derramó el vaso.
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